CALIDAD DE AGUA PARA APLICACIÓN DE FITOSANITARIOS

El agua es el principal vehículo que transporta el principio activo del plaguicida elegido para una aplicación. Conocer su calidad es fundamental para determinar la performance de la aplicación y no aludir el problema únicamente a al principio activo. Es por ello que hay que conocer los parámetros de pH, alcalinidad, dureza y turbidez del agua en cuestión.

Generalmente el pH optimo para las aplicaciones rondan entre 4,5 y 6,5. Un pH levemente acido asegura la acción biológica de la mayoría de los productos pero a mayor pH cercano a la alcalinidad puede causar hidrolisis alcalina aumentando la degradación del principio activo.

La dureza del agua se mide por concentración de cationes de calcio y magnesio principalmente. En general se toma como valor umbral 150 ppm; es decir, que por encima de este valor deberá ser necesaria la utilización de un corrector de dureza o «secuestrante de cationes», mientras que por debajo, el uso de este no será necesario. Cuando el agua posee demasiada cantidad de sales, la efectividad de los tratamientos puede verse disminuida al afectar la emulsionabilidad y dispersabilidad de la misma. También pueden llegar a reducir la absorción de producto por parte de la planta, a través de la cutícula.

La turbidez del agua o falta de trasparencia se debe que puede contener suspensión de limos, arcillas y/o materia orgánica. En general cuando se observa el agua con estas condiciones no se recomienda su uso debido a que puede dañar los mecanismos de la maquina y ciertos productos pueden reaccionar ante esto y la calidad de aplicación se vea afectada.

Debido a que la elección del agua del lote no es una opción, existe en el mercado correctores de agua que ayudan a mejorar la calidad de esta, mejorando la acidez y la dureza del agua.